Por Bruce Conway (condensado y traducido de http://www.buddhistmala.com/Mala_Manual.pdf)

Los malas hindúes y budistas tibetanos son rosarios de cuentas o cadenas de cuentas de oración
utilizadas durante la práctica de cánticos o meditación. Se emplean para enfocar la conciencia y la concentración durante la práctica espiritual. La palabra “mala” significa «guirnalda» o rosario en sánscrito. Las cuentas de oración han sido utilizadas por practicantes de muchas disciplinas espirituales desde hace miles de años. El Buda mismo recomendó la práctica de mantras mediante el uso de un mala como un camino hacia la iluminación para la gente común.

A pesar de que los malas se han utilizado de esta manera desde hace miles de años, es recientemente que se han hecho populares como accesorios de moda. La joyería Tibetana, sus prendas de vestir y sus creencias están actualmente en boga en todo el mundo. Muchas personas han adoptado estos adornos como accesorios de moda, pero pocos se dan cuenta de la importancia simbólica o los orígenes esotéricos de sus atavíos.

Fabricación
Los malas generalmente están hechos de madera de sándalo, semillas de bodhi o piedras semipreciosas como el cuarzo, jade o ámbar. Como la mayoría de las herramientas hechas para las prácticas espirituales, los mejores materiales y la artesanía son frecuentemente utilizados. Aunque el número de cuentas varía, los más comunes son los malas completos de 108 cuentas y los malas para muñeca de 27 cuentas (4 X 27 = 108).

Adicionalmente, los malas siempre tienen una cuenta más grande y decorativa llamada cuenta gurú y un cordón separador. Puede haber también uno, dos o cuatro espaciadores separados equitativamente. Frecuentemente incluyen contadores de plata o de oro que sirven para dar seguimiento a cientos o miles de “bhums” (repeticiones de 108). Un cordón de hilo une las cuentas entre sí, simbolizando el ininterrumpido linaje de enseñanzas desde el Buda.

Uso del Mala
El mala se emplea para contar recitaciones de mantras y para enfocar la concentración. Durante la práctica, el mala ocupa la mano (cuerpo), la recitación del mantra ocupa la voz (habla) y la visualización ocupa la mente. Al momento de realizar la práctica se requiere de enfocar la atención de manera sincronizada, en estos tres aspectos de nosotros mismos, y es así que los beneficios se multiplican y se acumula el mérito.

Para utilizar tu mala, mantenlo en tu mano izquierda (la que recibe), con las cuentas entre tus dedos índice y pulgar. Sostén el mala suavemente y con respeto. Comienza a contar a partir de la primera cuenta después de la “cuenta Gurú”. Por cada recitación completa pasa una cuenta entre tus dedos.

Al pasar las cuentas del mala mientras se recita el mantra uno es menos propenso a la distracción. Cuando se completan ya sea 108 o 27 recitaciones, hay que evitar pasar sobre la “cuenta Gurú”. Esto se considera como algo a evitar, como si simbólicamente se estuviera pasando por encima de nuestro maestro. En su lugar, da la vuelta al mala 180 grados, y continúa en esa dirección. Se necesita práctica para lograr esto con habilidad. Algunas prácticas requieren 100.000 recitaciones del mantra para lograr su conclusión.