Reflexión de la Semana

Distinguir lo trascendente de lo ilusorio

Aunque te apegues a tu riqueza, a tus casas, mansiones o palacios, cuando te vayas de este mundo lo harás desnudo y con las manos vacías. ¡Hasta tu cuerpo será arrojado por la puerta!

Aunque te preocupes por tus hijos, tu familia, tus amigos o tus seres queridos, estos no podrán alargar tu vida ni serán capaces de protegerte de la muerte. Cuando te llegue la hora, harás el viaje de manera solitaria.

Aunque hayas escalado una posición social y económica considerable, al morir, terminará la conexión que hiciste con el mundo y con la comunidad.

Aunque los conocimientos que adquieras te lleven a los umbrales de la erudición, lo que hayas aprendido no transformará tu vida si no cultivas la virtud y el altruismo.

Aunque te incorpores a una tradición espiritual, si no pones en práctica lo que allí se enseña, no obtendrás beneficios ulteriores.

Aunque vivas mucho tiempo con un auténtico maestro calificado, si no desarrollas confianza y respeto hacia su persona, no podrás adquirir de él sus cualidades ni harás que sus bendiciones hagan mella en ti y, esta rara oportunidad, no te proporcionará beneficio ulterior.

En el momento de la muerte, sólo las acciones virtuosas que hayas realizado serán de beneficio duradero.

Gampopa
Del libro «El Ornamento de Joyas de Liberación»

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