Reflexión de la Semana

La transitoriedad

Se ha dado en llamar impermanencia o transitoriedad a esa propiedad ─marca de la existencia, dicen los budistas─ que poseen las cosas, los seres y los fenómenos de mantenerse siempre cambiantes.

Pues, esto de no ser permanente, esto de ser transitorio, le está diciendo al ser humano que la condición por la que está pasando en este momento ─buena o mala─, no va a durar para siempre.

Entonces, si experimentas momentos que te son propicios, no te engolosines con ellos; y si, por lo contrario, la vida te está dando una de las desagradables dosis que suele recetar, tampoco te llenes de amargura y de desesperanza… ¡todo pasará!

Además, esta constante mutación que afecta a todo, también te está diciendo que, si te lo propones, puedes cambiar para mejorar. Si tu empeño es sincero y decidido, puedes lograr cualquier cosa.

Ahora que, si dentro de ese estado de eterna metamorfosis colocas también a la muerte, pues… ¡mejor aún! Si se mete en tu conciencia la idea de que te vas a morir, dejarás de andar por el mundo despilfarrando tu tiempo.

Por esta razón ─pregunta Sogyal Rimpoché─, si te das cuenta de que la muerte anda tras de ti, y de que todo lo que está en tu entorno también está muriendo, ¿por qué no haces nada al respecto? Si la incertidumbre del cómo y del cuándo no echa por tierra la certeza de tu fatal destino, ¿por qué no le das al adiestramiento de tu mente la urgencia que amerita? ¿Por qué el sentimiento de compasión hacia los demás está tan lejos de ti? Si la muerte y la impermanencia son conceptos que crees comprender, ¿por qué no dedicas todo tu tiempo ─¡hasta el último momento de tu existencia!─ a lograr la Iluminación?

Las ideas que sobre este tema aparecen el libro ″Destellos de sabiduría″, Editorial Urano, sirvieron de base para la redacción de estos párrafos.

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