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Nepal: que no llegue lo peor

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Por Bibiana Belsasso

Nepal es un país, una región del mundo, que ha venido sosteniendo y resguardando algunas de las culturas más antiguas de Asia, particularmente del Asia Central. Es la que originalmente dio pie a una de las grandes tradiciones culturales espirituales de la humanidad: el budismo.

En estos días esa ciudad ha sido devastada por fuertes sismos. Ayer se publicó en este diario un reportaje amplísimo sobre esa tragedia.

Para que nos hablara de la crisis por la que hoy atraviesa Nepal y de su historia milenaria platiqué con Marco Antonio Karam, fundador y director de Casa Tíbet en México.

Nepal es un entorno que resguarda en buena medida a una gran civilización cultural, ideológica y espiritual. Ahí se desarrolla también la cultura del hinduismo.

Si tenemos en cuenta que en India se ha venido dando un proceso de islamización del entorno geográfico en que se encuentra, y que a partir del siglo XIII se da una enorme devastación de estas grandes culturas de la humanidad, del budismo y el hinduismo en India, éstas buscaron resguardarse primariamente en Nepal.

Sus aportaciones al mundo entero están en la arquitectura, la pintura y la escultura. Además tuvo influencia importante en China, en Tíbet y evidentemente en toda la región malaya.

Le ha abierto sus puertas a los que han sido amenazados: por ejemplo, en 1950, a la diáspora tibetana que se da a partir de la ocupación comunista de China. Los tibetanos expulsados de sus tierras se refugiaron principalmente en Nepal y en India. Ahí reconstruyeron sus monasterios y comunidades.

Sin embargo ahora, los terribles terremotos representan otro golpe durísimo en menos de 60 años.

Se sabe que por lo menos ocho mil personas han fallecido y más de 14 mil están heridas. No obstante, se estima que la cifra de muertos podría llegar hasta 15 mil o 20 mil.

Además, 2.8 millones de personas han sido desplazadas de sus hogares y se reporta que alrededor de 24 mil personas viven a la intemperie en 16 campamentos improvisados en el Valle de Katmandú.

Los hospitales ya no tienen suministros para emergencias, y dos semanas después del gran terremoto, otro, de 7.3 grados en la escala de Richter, dejó 60 muertos más y terminó de destruir las edificaciones que aún quedaban en pie.

La población hoy está en una carrera contra reloj para conseguir refugio y alimento. Lo más urgente es llevar a cabo un saneamiento adecuado antes de la llegada de las lluvias, pues si las condiciones continúan como están seguramente se desatará una crisis de salubridad. Hay miles de cadáveres todavía en los escombros y muy poca agua potable.

Además de las pérdidas humanas, gran parte de su infraestructura cultural ha sido devastada, lo cual afecta su vocación turística. Sus templos, sus monasterios, la mayoría con más de mil años de antigüedad, cayeron a consecuencia del temblor.

En Nepal la cultura es de gran valor humanitario, cultural y espiritual y hoy necesitan la ayuda de todos.

Si la tragedia del terremoto ya ha sido devastadora, los días siguientes pueden ser incluso más dañinos.

Llevará mucho tiempo la reconstrucción, pero hoy todavía hay posibilidades de evitar una tragedia aun mayor.

bibibelsasso@hotmail.com
Twitter: @bibianabelsasso

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